La estrategia es mostrar historias reales con imágenes explícitas que revelan
a las personas con diversidad funcional como seres sexuales y sexuados
Rafael Michel.
Educativo, demostrativo, elocuente e interesante es el documental de “Yes, we fuck!”, que se presenta en la cineteca de la ciudad, más visitada del mundo: Tijuana. El título, parodia de la famosa campaña electoral que dió la presidencia de Estados Unidos a Obama; donde se asegura que fue una declaración de intenciones; no se trata tanto de describir didácticamente cierta parcela de realidad como de hacer saltar por los aires ese imaginario colectivo que visualiza a las personas con diversidad funcional como seres asexuales. Urge, tomar conciencia de que los discapacitados también sienten, gozan disfruta. Son seres sexuales. Yes, we fuck!. La revolución de los cuerpos disidentes; son historias reales entorno al sexo y a la diversidad funciona. La verdad, imuy, muy interesante el documental!
Más allá del resultado final, el proceso de elaboración está siendo muy rico desde el punto de vista del activismo social. En el “we” del título nos hemos ido identificando y encontrando diferentes grupos que compartimos el hacer trabajo político sobre y desde el cuerpo (feminismos, transfeminismos, queer, diversidad funcional, activismo gordx…) Y el “fuck” se ha ido complejizando desde la voluntad no de encajar en la norma sino de demolerla y hacer una aportación valiosa a la necesaria transformación de la conceptualización y vivencia de la sexualidad humana en general.
La estrategia para ello pasa por mostrar historias reales con imágenes explícitas que revelen a las personas con diversidad funcional como seres sexuales y sexuados, como cuerpos deseantes y deseables, que rompan la idea de normalidad y nos interpelen sobre cómo entendemos el deseo, el placer y la belleza. Todo esto en un marco de cotidianidad que ayude a conectar la manera de vivir, la libertad personal y la sexualidad. Uno tiene la intuición de que se folla como se vive y se vive como se folla.
iYes, we fuck! no es sólo un documental que quiere abordar la sexualidad en personas con diversidad funcional, sino un proyecto donde la gente participa, dialoga y, sobre todo, cuestiona; en el que las redes sociales tienen una importancia fundamental. Además, el proceso de elaboración está sirviendo para tejer alianzas entre diferentes colectivos que trabajan políticamente cuestiones vinculadas al cuerpo y la sexualidad (diversidad funcional, feminismos, transfeminismos, LGBT, queer, intersex, gordxs, entre otrxs).
El documental nos muestra 6 historias entorno al sexo y a la diversidad funcional, historias reales y diversas donde el sexo se convierte en un arma de placer en pro de los derechos individuales y colectivos de las personas; no hay duda de eso.
El colectivo Post op, grupo interdisciplinar relacionado con la investigación de género y la post-pornografía, realiza un taller de postporno y diversidad funcional. Miriam, persona que va en silla de ruedas, nos abre las puertas de su casa para enseñarnos la historia de amor y sexo con Pama, su pareja, nacido en India.
Oriol, con un diagnóstico de parálisis cerebral, siempre intenta experimentar cosas nuevas y disfrutar de la vida al máximo. En esta ocasión, a través de internet contacta con Linda, que realiza servicios de BDSM. Lxs dos viven su primera experiencia, Oriol con el BDSM y Linda con una persona con diversidad funcional.
Mertxe es una persona ciega que toda su vida ha estado interesada en la sexología y en los movimiento feministas. Se entera de un taller que se va a realizar en Madrid sobre la «eyaculación de los coños» y, cómo no, ella tiene que asistir. Allí conocerá a Kani, un chico al que le diagnosticaron sexo femenino en su nacimiento.
Un grupo de chicos y chicas con diversidad intelectual hablan entre ellxs sobre sus gustos, prácticas e inquietudes sexuales. Paralelamente, padres y madres nos explican cómo han influido en la vida sexual de sus hijxs.
La sexta historia del documental aún no está grabada, la hemos abierto a la gente para que nos expliquen su propia historia. Yes, we fuck! quiere ser un proyecto que contribuya a que las personas se empoderen a través de su cuerpo y de su sexualidad, así que esta última historia debe ser la primera de lo que vendrá después del documental: gente que, cámara en mano, se empodera mostrando su propia realidad.
Fue en el verano de 2012, en una conversación entre Antonio Centeno y Raúl de la Morena, documentalista autor –entre otras obras- del documental “Editar una vida” (2005). Dicho documental compara la vida en una institución con la vida independiente. Demoledor. Pero igual de demoledor en 2012 que en 2005. Podría volver a estrenarse y seguiría igual de vigente, a pesar del importante avance legislativo de 2006 (Ley de autonomía personal y Convención sobre los derechos de las personas con discapacidad).
Eso nos hizo pensar que buena parte del bloqueo está en lo no escrito, en un imaginario colectivo que sigue anclado en el pasado, que aún valora la reclusión en instituciones como parte de la solución en lugar de como parte del problema, que aún infantiliza a las personas con diversidad funcional desde la idea de que la biología les hace “naturalmente dependientes”. En semejante escenario sólo cabe alcanzar la dignidad muriéndose (Ramón Sampedro), curándose (Chistopher Reeve) o siendo un héroe (Stephen Hawking) Necesitamos construir un relato social de la diversidad funcional mucho más denso, que rellene los infinitos espacios vacíos entre esta triada de realidades minoritarias y extremas.
Por todo ello, parece clara la necesidad de romper el binomio dependencia-infantilización, términos que se retroalimentan generando un círculo vicioso que hasta ahora se ha mostrado resistente a cualquier avance ideológico y legislativo. De aquí nació la idea de hacer un documental sobre sexualidad y diversidad funcional; “Yes, we fuck!
