Por: heraldodemexico.com.mx
La ruptura de Alejandra Gutiérrez con el PAN no es un episodio aislado, es una señal que se repite en León cada vez que alguien intenta dar el salto a la gubernatura y no lo consigue. La alcaldesa dejó el partido tras dos décadas de militancia, denunciando ataques desde la dirigencia nacional, y con ello volvió a encender una historia que en ese municipio se ha vuelto constante.
La salida ya activó los reflectores de otros partidos. Jorge Álvarez Máynez la buscó por segunda ocasión, al menos públicamente, para sumarla a Movimiento Ciudadano con la promesa de proyectarla rumbo a la gubernatura en 2030. Del otro lado también hubo acercamientos desde Morena para integrarla a sus filas. La decisión no es menor, porque no sólo define su futuro inmediato, también mide qué tanto puede romperse el control político en uno de los bastiones panistas más firmes del país.
León tiene memoria en este tipo de historias. Ricardo Sheffield Padilla salió del PAN en 2018 tras quedarse sin la candidatura al gobierno estatal y terminó en Morena, desde donde llegó al Senado. Sin embargo, no pudo convencer al electorado guanajuatense cuando intentó regresar por la alcaldía bajo esas siglas. Algo similar ocurrió con Eliseo Martínez Pérez, quien gobernó esa entidad en los 90, dejó el PAN por no recibir respaldo para buscar la gubernatura y años después intentó volver a la presidencia municipal con Convergencia, sin éxito. Dos momentos distintos, misma raíz.
Hay un punto en común que no se puede ignorar. Los ex alcaldes panistas de León que terminaron fuera del partido compartían la misma aspiración y el mismo desenlace. Buscaron la gubernatura, no fueron elegidos y acabaron enfrentando a su propio partido desde otra trinchera. León se volvió el filtro incómodo del PAN.
Ahí está el verdadero dilema para Alejandra Gutiérrez. No se trata sólo de decidir entre Movimiento Ciudadano o Morena. Se trata de medir si hay espacio real para romper un sistema político que, una y otra vez, ha demostrado que castiga a quien intenta salirse de la línea.
En León, salir del PAN no ha sido el final de una carrera. Pero tampoco ha sido el atajo al poder. Es, más bien, el inicio de una ruta más incierta. Y esa es la apuesta que hoy está sobre la mesa.
POR SOFÍA GARCÍA
